El cardenal You anima al clero a vivir su vocación como amistad con Cristo

El prefecto del Dicasterio para el Clero, en un mensaje dirigido a sacerdotes, diáconos y seminaristas, resume la misión de los “hombres entregados” en los conceptos de sacrificio y servicio: “La vida es un don que se ofrece para servir a todos”. Finalmente, el aliento a no desanimarse ante las “dificultades de nuestro tiempo, incluso cuando el terreno parece árido”.

03 abril 2026

“Gracias por vuestra fidelidad cotidiana, a menudo silenciosa y escondida. Gracias por vuestro ‘sí’, renovado cada día, incluso en las fatigas, en las soledades y en las incomprensiones. Gracias porque, a través de vuestro ministerio, Cristo continúa haciéndose cercano a su pueblo, para sanar, perdonar y alimentar”.

El cardenal Lazzaro You Heung-sik, prefecto del Dicasterio para el Clero, junto con el secretario del dicasterio, el arzobispo Carlo Roberto Maria Redaelli, expresaron este agradecimiento en un mensaje enviado a sacerdotes, diáconos y seminaristas con motivo del Jueves Santo.

Mientras la Iglesia conmemora la institución de la Eucaristía y del sacerdocio ministerial, el cardenal You afirmó que deseaban “llegar a todos vosotros, en cada parte del mundo, con un pensamiento de profunda gratitud, de afecto fraterno y de sincero aliento”.

 

La Eucaristía es la fuente y culmen de nuestra existencia

En la carta, el cardenal reflexionó sobre el sacrificio y el servicio sacerdotal.

"El sacrificio, en su verdad más profunda, no es ante todo renuncia, sino don: es ofrecer la propia vida para que esté totalmente orientada al amor de Dios y de los hermanos. Estamos llamados a vivir como hombres entregados, consagrados, que encuentran en la Eucaristía la fuente y la cumbre de su propia existencia. Es en el altar donde nos dejamos configurar por Cristo, recibiendo la fuerza para acompañar, perdonar y consolar".

El servicio, explicó, es la forma concreta de este amor.

La recomendación final que el cardenal You dirigió a los sacerdotes es no desanimarse ante las dificultades de nuestro tiempo. “Incluso cuando el terreno parece árido y la semilla lucha por crecer, el Señor continúa actuando -aseguró-. Él nos ha elegido, nos ha consagrado y nunca nos abandona”.

"Sed, por tanto, sacerdotes de corazón abierto, capaces de cercanía, de escucha y de compasión; hombres de comunión, signos creíbles de una Iglesia sinodal y misionera; testigos alegres del Evangelio, incluso cuando esto implica sacrificio".

El cardenal You también agradeció a todos los diáconos, quienes, “con su servicio generoso y discreto, hacen visible la caridad de Cristo Siervo”.

Custodiad la alegría de vuestra llamada

El cardenal prefecto insistió en que el ministerio de los diáconos es “precioso y necesario para la vida de la Iglesia, hoy más que nunca”.

Y finalmente se dirigió a todos los seminaristas que se preparan para el sacerdocio.

“No tengáis miedo -alentó el cardenal- de entregar toda vuestra vida al Señor”.

Exhortó a todos los seminaristas a custodiar la alegría de su vocación y a dejarse formar cada día por su amor, pues la Iglesia necesita su autenticidad, entusiasmo y fe.

Por último, el prefecto y el secretario del Dicasterio para el Clero concluyeron encomendando a todos los sacerdotes, diáconos y seminaristas a la Santísima Virgen, y deseándoles un fecundo Triduo Pascual en profunda unión con el Señor Jesús.

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