La pastorale vocazionale nella vita della Chiesa - S.Em. il Card. Alberto Suárez Inda

SEm Suarez Inda
S.Em. il Card. Alberto Suárez Inda

Sabiendo que no hay dos vocaciones idénticas, pero hay algunos elementos esenciales de la vocación que todos hemos vivido, he pensado en un sencillo esquema siguiendo en la exposición los puntos que un periodista ha de tener en cuenta al redactar la nota de un acontecimiento.

Porque la vocación ante todo es eso, un hecho de vida, un evento en la existencia de una persona, al cual hemos de aproximarnos sin juicios previos, con una actitud de respeto y apertura a lo imprevisible.

Algunas cuestiones son fundamentales para quien pretende relatar un acontecimiento.

·        ¿Qué fue lo que sucedió?

·        ¿Quiénes participaron como protagonistas principales y otros?

·        ¿Dónde o en qué contexto tuvo lugar el hecho?

·        ¿Cuándo o el tiempo en que se dio?

·        ¿Qué actitudes han de guardar los que actúan como mediadores?

I. ¿Qué acontece cuando se da una vocación?

Para identificar o calificar el hecho de la vocación nos ayuda la frase “Miserando atque Eligendo” propuesta como inspiración para este congreso y lema del escudo episcopal del Papa Francisco. Es una expresión acuñada por San Beda él Venerable en la homilía en la que comenta el pasaje evangélico de la vocación de Mateo.

El texto evangélico dice que “Jesús vio a un hombre llamado Mateo que estaba sentado a la mesa de recaudación de impuestos y le dijo: Sígueme. Él se levantó y lo siguió” (Mt 9, 9). Y comenta San Beda: “lo vio más con la mirada interna de su amor que con los ojos corporales. Jesús vio al publicano haciéndolo objeto de su misericordia y eligiéndolo le dijo: sígueme, que quiere decir: imítame. Le dijo sígueme, más que con los pasos, con el modo de obrar. Porque quien dice que está siempre con Cristo ha de andar de continuo como Él anduvo” (Homilía 21). Inmediatamente después de recordar el instante preciso de su llamado, Mateo narra la comida en su casa en la que fue huésped Jesús, así como el escándalo que provocó a los fariseos quienes preguntaron ¿porqué come con publicanos y pecadores? ... a lo que Jesús respondió: “No he venido a llamar a los justos sino a los pecadores” (Mt. 9, 13). Lo que algunos traducen “haciéndolo objeto de su misericordia” se resume en el neologismo que usa el Papa Francisco: “misericordiándolo”.

Vale la pena recordar el comentario de San Jerónimo que escribe: “los otros evangelistas, por respeto y deferencia no quisieron llamarlo por su nombre habitual. Lo llamaron Leví, pues tenía dos nombres. Pero Mateo, siguiendo el precepto de Salomón que dice: ‘el justo comienza por acusarse a sí mismo’ y en otro lugar ‘confiesa tus pecados para ser justificado’, se llama a sí mismo Mateo y publicano para mostrar a sus lectores que... él fue cambiado repentinamente de publicano en apóstol” (Comentarios al Evangelio de San Mateo).